Abro el cofre...y encuentro nuestra foto, retocada por photoshop, en la cual aparecen dos pequeñajos, con la misma carita gordita y unos mofletes que eran el menú estrella de los mejores restaurantes a principios de los 90.
¿Te acuerdas cuando te escribía privados sin haberlos previsto?Esos que sin tener un borrador previo o una idea concreta por la que guiarme, fruto de la unión entre mi mente y mi corazón, llegaban a tu contador de mensajes, y provocaban en ti una sonrisa y una placidez por saberte querida.
Has de saberte querida. Pero no hablo de un sentimiento de fraternidad, de 'amor de madre', o la sensación de protección que tu familia te aporta. Es diferente. Surge cuando te enamoras. Te das cuenta, cuando llega ese momento, de que tu cuerpo, pese a verse entero cuando te mirabas en el espejo, por dentro habitaba al 50%. Como aquel que vive con un riñón, como aquel gemelo que pierde a su hermano para siempre, o como ese sol sino pudiera saludar a la luna antes de acostarse. Entonces, de repente, la impresión cambia. Ahora, estás completo. Ahora puedes sonreír porque sí, aunque la profesora de anatomía sea insoportable, y a los párpados les cueste congeniar cada noche. Ahora tienes más motivos aún para sonreír, si ya los debieras tener simplemente por vivir.
En este estado vital se suceden escalofríos calientes que recorren tu cuerpo al escuchar su voz, y se forman tormentas de truenos dentro de vuestros cuerpos cuando os unís. Sois un imán. Un imán de de piel y maquillaje, de desodorante de barra y colonia petit-cheri,de zapatillas nuevas y regalos mensuales, como cofres con dinero dulce y dulces fotos secretas que permanecen escondidas en una dulce carpeta, titulada en mi interior con el nombre de 'tu sonrisa', cuyo adjetivo dulce, además de repetitivo, es el mejor.
Escuchando de fondo: la tormenta.
te quiero, recorriendo la vía láctea en nuestro coche rojo, nuevo y deslumbrante, hasta la luna, y vuelta.
"Se enamoró del deporte como fuente de momentos inolvidables y como metáfora de la vida".
viernes, 16 de abril de 2010
lunes, 5 de abril de 2010
Empieza el momento de los cambios.
Llega la hora de la cantera. Las cosas, los sucesos, las consecuencias derivan siempre de un acto anterior. Esto es simple lógica. Y cuando ese acto previo, ese acto principal y primero, es nefasto, lo que surge es aún peor. Se forma entonces una cadena infecta de negatividad y pies torcidos, de mala suerte, y todo ello por una mala planificación. Esto ha sucedido en el Real Valladolid.
El ínclito Suárez -al cual agradezco que su gestión enfocada a la reducción de la deuda del club esté resolviéndose con bastante éxito, o al menos eso promulga en los programas nocturnos de radio deportiva-, no hizo sino que equivocarse, y esta vez salta a la vista y no creo que él lo niegue, en contratar a un director deportivo al que en Valladolid ni nombramos por su nombre. Al `buscador de tesoros escondidos’ Olabe. Es decir, un directivo cuyo cargo consiste en buscar jugadores con un nivel aceptable o bueno a un precio asequible para las arcas pucelanas. Es, hasta que termine contrato en Junio de este mismo año, el director deportivo.
Entre sus afamados éxitos es de renombre la contratación del `fantástico´ delantero de constitución espigada y negra – un negro al que no me encararía jamás- Manucho. Sí, ese jugador angoleño que apareció en la prensa por decir supuestamente que marcaría 30 o 40 goles. Lo cierto es que la prensa deportiva, haciendo alarde de su manipulación constante, publicó que expresó ese juramento, cuando realmente tan sólo manifestó que deseaba marcar 30 o 40 goles. Pues bien, ha marcado esta temporada dos goles y ha dado dos asistencias de gol. Maravilloso bagaje para un delantero que sorprendió a Ferguson en el inicio de su carrera profesional, si bien terminó cedido en Hull y con estadísticas de cara al gol muy deficientes. En Valladolid se vio su llegada con esperanza e ilusión, y cuajó algún buen partido en el inicio de campeonato, disipándose –como todo el equipo- al paso de las decepcionantes jornadas que pasaban a la vista de los aficionados, desalentándonos por momentos. Ahora, a 8 partidos del fin de la pesadilla, se investiga su posible implicación en una supuesta fiesta celebrada en Salamanca, a la que habría acudido con varios futbolistas de la primera plantilla.
El director deportivo también consiguió la cesión del centrocampista portugués Pelé, cuya función en el campo consiste en ser ‘destructor’, como así ha sido, tanto dentro de él como fuera. Ha creado un mal ambiente dentro del vestuario y entre la afición, que ha propiciado su adelantada expulsión del equipo –se abrió un expediente contra él, y hasta que no se resuelva no volverá a jugar. Resumiendo: no lo hará más en el equipo pucelano-. Un futbolista que tiene maneras, tiene calidad y eso se ha visto cuando él ha salido a jugar, y a olvidarse de toda la dudosa vida que le rodea. Un jugador que, en los partidos en que ha estado enchufado, el equipo lo ha notado; pero un jugador poco deportista, y poco profesional – a la conclusión del partido jugado el domingo, contra el Villarreal, salió lanzado con su coche haciendo ademán de atropellar a dos chicas que estaban increpándole. Esas no son formas, y es de escándalo. Otra promesa de crack que venía a triunfar aprovechando su año de cedido, y que se marcha por la puerta de atrás.
Olabe, para formar ese grupo de la muerte, decidió fichar a Nauzet Alemán. Otro ejemplo de futbolista técnicamente bueno, que ha demostrado gol cuando ha querido, pero al que le han fallado las actitudes. Otro profesional nulo. Otro que se marchará por la puerta de atrás, y será recordado como un fiestero, peleón, y polémico. Una pena. Un grupo de la muerte al que se añadió un jugador, Medunjanin, que ya formaba parte de la plantilla antes de que llegarán Manucho, Pelé y Nauzet, y que, atraído por la extraversión de estos, vio en ellos un apoyo para esos momentos de ocio. Momentos que se convirtieron en eternidad –Haris suele ser visto por discotecas de la ciudad– y que han deteriorado la relación del jugador con la afición hasta tal punto que, finalmente, estalló por la presión y ‘se encaró’ con todo el público asistente al partido ante el Villarreal.
El hecho de juntar a este tipo de futbolistas que adolecen de soberbia y de poca profesionalidad, unido al nivel limitado que ha demostrado tener la plantilla actual, ha desencadenado en la situación actual: un equipo hundido en la tabla y con la salvación muy complicada – ya no sólo por la diferencia de puntos con el cuarto clasificado por la cola, sino por el estado anímico de la plantilla-.
La solución parece cada vez más enfocada a la reestructuración de los estamentos del club, con el principal objetivo de la marcha del director deportivo que tan inoperante plantilla ha creado y con la consecuente salida de los futbolistas que han tambaleado los ánimos del club. Porque por muy buenos que puedan llegar a ser, por muy excelente zurda, o diestra, o ambas piernas que puedan llegar a utilizar, la diferencia está en la cabeza. Y el Real Valladolid pecó de fichar a chicos que dan patadas a un balón, y no a futbolistas. Y como comencé esta opinión, termino. La cantera tiene que ser la conclusión de la reestructuración. La consecuencia de una limpia más que obligada, que inicie el camino de futbolistas como Lázaro o Jesús Rueda, o de otros como Navas o Sergio García, y que formen un equipo que luche por unos objetivos, y que no degeneren en la soberbia que provoca la decepción en las carreras de muchos figurines.
El ínclito Suárez -al cual agradezco que su gestión enfocada a la reducción de la deuda del club esté resolviéndose con bastante éxito, o al menos eso promulga en los programas nocturnos de radio deportiva-, no hizo sino que equivocarse, y esta vez salta a la vista y no creo que él lo niegue, en contratar a un director deportivo al que en Valladolid ni nombramos por su nombre. Al `buscador de tesoros escondidos’ Olabe. Es decir, un directivo cuyo cargo consiste en buscar jugadores con un nivel aceptable o bueno a un precio asequible para las arcas pucelanas. Es, hasta que termine contrato en Junio de este mismo año, el director deportivo.
Entre sus afamados éxitos es de renombre la contratación del `fantástico´ delantero de constitución espigada y negra – un negro al que no me encararía jamás- Manucho. Sí, ese jugador angoleño que apareció en la prensa por decir supuestamente que marcaría 30 o 40 goles. Lo cierto es que la prensa deportiva, haciendo alarde de su manipulación constante, publicó que expresó ese juramento, cuando realmente tan sólo manifestó que deseaba marcar 30 o 40 goles. Pues bien, ha marcado esta temporada dos goles y ha dado dos asistencias de gol. Maravilloso bagaje para un delantero que sorprendió a Ferguson en el inicio de su carrera profesional, si bien terminó cedido en Hull y con estadísticas de cara al gol muy deficientes. En Valladolid se vio su llegada con esperanza e ilusión, y cuajó algún buen partido en el inicio de campeonato, disipándose –como todo el equipo- al paso de las decepcionantes jornadas que pasaban a la vista de los aficionados, desalentándonos por momentos. Ahora, a 8 partidos del fin de la pesadilla, se investiga su posible implicación en una supuesta fiesta celebrada en Salamanca, a la que habría acudido con varios futbolistas de la primera plantilla.
El director deportivo también consiguió la cesión del centrocampista portugués Pelé, cuya función en el campo consiste en ser ‘destructor’, como así ha sido, tanto dentro de él como fuera. Ha creado un mal ambiente dentro del vestuario y entre la afición, que ha propiciado su adelantada expulsión del equipo –se abrió un expediente contra él, y hasta que no se resuelva no volverá a jugar. Resumiendo: no lo hará más en el equipo pucelano-. Un futbolista que tiene maneras, tiene calidad y eso se ha visto cuando él ha salido a jugar, y a olvidarse de toda la dudosa vida que le rodea. Un jugador que, en los partidos en que ha estado enchufado, el equipo lo ha notado; pero un jugador poco deportista, y poco profesional – a la conclusión del partido jugado el domingo, contra el Villarreal, salió lanzado con su coche haciendo ademán de atropellar a dos chicas que estaban increpándole. Esas no son formas, y es de escándalo. Otra promesa de crack que venía a triunfar aprovechando su año de cedido, y que se marcha por la puerta de atrás.
Olabe, para formar ese grupo de la muerte, decidió fichar a Nauzet Alemán. Otro ejemplo de futbolista técnicamente bueno, que ha demostrado gol cuando ha querido, pero al que le han fallado las actitudes. Otro profesional nulo. Otro que se marchará por la puerta de atrás, y será recordado como un fiestero, peleón, y polémico. Una pena. Un grupo de la muerte al que se añadió un jugador, Medunjanin, que ya formaba parte de la plantilla antes de que llegarán Manucho, Pelé y Nauzet, y que, atraído por la extraversión de estos, vio en ellos un apoyo para esos momentos de ocio. Momentos que se convirtieron en eternidad –Haris suele ser visto por discotecas de la ciudad– y que han deteriorado la relación del jugador con la afición hasta tal punto que, finalmente, estalló por la presión y ‘se encaró’ con todo el público asistente al partido ante el Villarreal.
El hecho de juntar a este tipo de futbolistas que adolecen de soberbia y de poca profesionalidad, unido al nivel limitado que ha demostrado tener la plantilla actual, ha desencadenado en la situación actual: un equipo hundido en la tabla y con la salvación muy complicada – ya no sólo por la diferencia de puntos con el cuarto clasificado por la cola, sino por el estado anímico de la plantilla-.
La solución parece cada vez más enfocada a la reestructuración de los estamentos del club, con el principal objetivo de la marcha del director deportivo que tan inoperante plantilla ha creado y con la consecuente salida de los futbolistas que han tambaleado los ánimos del club. Porque por muy buenos que puedan llegar a ser, por muy excelente zurda, o diestra, o ambas piernas que puedan llegar a utilizar, la diferencia está en la cabeza. Y el Real Valladolid pecó de fichar a chicos que dan patadas a un balón, y no a futbolistas. Y como comencé esta opinión, termino. La cantera tiene que ser la conclusión de la reestructuración. La consecuencia de una limpia más que obligada, que inicie el camino de futbolistas como Lázaro o Jesús Rueda, o de otros como Navas o Sergio García, y que formen un equipo que luche por unos objetivos, y que no degeneren en la soberbia que provoca la decepción en las carreras de muchos figurines.
sábado, 20 de marzo de 2010
Make some noise.
Conseguimos las entradas, mi amigo y yo, cuatro días antes del concierto. Nos costaron 12 euros. Para un artista desconocido en España como es el rapero Termanology podía parecer incluso caro. Eso habrán pensado la mayoría. Nosotros, en cambio, decidimos no perdernos un espectáculo en el que el rap americano era la estrella. La estrella que brillaría, cuatro días más tarde ante 35 voces que mutaron y se expandieron hasta equivaler a 350.
Eran las 10 de la noche de un viernes de puente, en Salamanca. Llegamos al local donde se iba a celebrar el concierto. Puertas cerradas. Bueno, pensamos, volveremos media hora después, puesto que seguro que ya habrán preparado la mesa de mezclas, colocado cables y asegurado el sonido. Así que volvimos al bar, y 30 minutos después regresamos al lugar donde rapearía Termanology con los teloneros Anubis Metal Jack y Pániko en las calles, ambos procedentes de Galicia. Ya de primeras nos sorprendió el poco ambiente que reinaba en ese pub irlandés. Extrañamente poco. Y más sorprendió que Anubis tuviera que empezar su actuación ante...casi nadie. Un aplauso por la publicidad que se dio del concierto en Salamanca con cuatro carteles mal colocados por las calles de la ciudad. Y otro aplauso, y más fuerte, para 'los que no fueron'. Pero el concierto comenzó. Se impuso el hip-hop por encima de cualquier silencio sepulcral que intentara estorbarnos en las pausas entre canción y canción. Se impuso la música por encima de las modas, por encima de cualquier nuevo estilo de rap falseado que, noto, está surgiendo e invadiendo las casas de aquellos que veían FAMA. Pero, en la noche del viernes, los que acudimos al concierto, estábamos inmunes de aquel terrible virus.
Termanology no se hizo ver hasta que, con un poco de retraso, empezó su función. El de Massachusetts, un hombre de poco más de 1,60 cm de estatura, surgió como una estrella fugaz de entre el escaso público que se situaba al lado del escenario –más cerca que en las anteriores actuaciones-, para subir al escenario y comenzar una exhibición de rap puro, underground, duro y real. Una demostración de rapeos fantásticos, que tanto atrajeron a productores del superlativo nivel de DJ Premier, The Alquemist o Statik Selektah, y que acompañaron a los de otros mc’s del grado de Kanye West, Talib Kweli, Styles P o Bun-B. Sin embargo, ¿quién conoce a estos últimos raperos? En Salamanca, parece que nadie. Claro, lo entiendo. Se quedaron en la época de Nach, Falsalarma, Armablanca and Co. (todos, por supuesto que respetables pero, en mi opinión…asistentes de primera, segunda o tercera fila en cualquier concierto de los anteriores raperos americanos citados).
Como digo, saltó al escenario enérgico, y casi al instante nos envolvió y nos metió, como se dice, en su bolsillo. Coreamos el ‘I love hip-hop’ y cantamos el clásico ‘How we rock’. Normal que nos metiera en su bolsillo. Qué digo, nos introducimos solos. Demostró ser energía pura en el escenario, y eso se notó entre el público, considerémoslo VIP, que estábamos enfrente de él. A lo largo del show nos acercaba el micro para continuar coreando las canciones, para meternos en ellas, y para ser también actores del momento.
Y llegó la sensación que buscaba y que hacía tiempo no sentía en un concierto. Un cosquilleo comenzó a recorrer mi cuerpo dando lugar a que se me pusieran los pelos de punta. Estaba impresionado y emocionado. Realmente encendido, y mi cuerpo, progresivamente, se dejaba llevar pos los beats que sonaban procedentes del país madre del hip-hop. Ese tipo bajito, con aspecto humilde y también bondadoso, fuera de todo rol de rapero gangster con pistola, había conseguido que nos hiciéramos sentir unos auténticos afortunados por presenciar el rap americano en estado natural. Y tanto que nos sentimos orgullosos y satisfechos. Tanto que, aún hoy, y seguro que por mucho tiempo, continuaremos making some noise.
Os pongo algunos temas de Termanology:
Y también de Anubis Metal Jack:
Eran las 10 de la noche de un viernes de puente, en Salamanca. Llegamos al local donde se iba a celebrar el concierto. Puertas cerradas. Bueno, pensamos, volveremos media hora después, puesto que seguro que ya habrán preparado la mesa de mezclas, colocado cables y asegurado el sonido. Así que volvimos al bar, y 30 minutos después regresamos al lugar donde rapearía Termanology con los teloneros Anubis Metal Jack y Pániko en las calles, ambos procedentes de Galicia. Ya de primeras nos sorprendió el poco ambiente que reinaba en ese pub irlandés. Extrañamente poco. Y más sorprendió que Anubis tuviera que empezar su actuación ante...casi nadie. Un aplauso por la publicidad que se dio del concierto en Salamanca con cuatro carteles mal colocados por las calles de la ciudad. Y otro aplauso, y más fuerte, para 'los que no fueron'. Pero el concierto comenzó. Se impuso el hip-hop por encima de cualquier silencio sepulcral que intentara estorbarnos en las pausas entre canción y canción. Se impuso la música por encima de las modas, por encima de cualquier nuevo estilo de rap falseado que, noto, está surgiendo e invadiendo las casas de aquellos que veían FAMA. Pero, en la noche del viernes, los que acudimos al concierto, estábamos inmunes de aquel terrible virus.
Termanology no se hizo ver hasta que, con un poco de retraso, empezó su función. El de Massachusetts, un hombre de poco más de 1,60 cm de estatura, surgió como una estrella fugaz de entre el escaso público que se situaba al lado del escenario –más cerca que en las anteriores actuaciones-, para subir al escenario y comenzar una exhibición de rap puro, underground, duro y real. Una demostración de rapeos fantásticos, que tanto atrajeron a productores del superlativo nivel de DJ Premier, The Alquemist o Statik Selektah, y que acompañaron a los de otros mc’s del grado de Kanye West, Talib Kweli, Styles P o Bun-B. Sin embargo, ¿quién conoce a estos últimos raperos? En Salamanca, parece que nadie. Claro, lo entiendo. Se quedaron en la época de Nach, Falsalarma, Armablanca and Co. (todos, por supuesto que respetables pero, en mi opinión…asistentes de primera, segunda o tercera fila en cualquier concierto de los anteriores raperos americanos citados).
Como digo, saltó al escenario enérgico, y casi al instante nos envolvió y nos metió, como se dice, en su bolsillo. Coreamos el ‘I love hip-hop’ y cantamos el clásico ‘How we rock’. Normal que nos metiera en su bolsillo. Qué digo, nos introducimos solos. Demostró ser energía pura en el escenario, y eso se notó entre el público, considerémoslo VIP, que estábamos enfrente de él. A lo largo del show nos acercaba el micro para continuar coreando las canciones, para meternos en ellas, y para ser también actores del momento.
Y llegó la sensación que buscaba y que hacía tiempo no sentía en un concierto. Un cosquilleo comenzó a recorrer mi cuerpo dando lugar a que se me pusieran los pelos de punta. Estaba impresionado y emocionado. Realmente encendido, y mi cuerpo, progresivamente, se dejaba llevar pos los beats que sonaban procedentes del país madre del hip-hop. Ese tipo bajito, con aspecto humilde y también bondadoso, fuera de todo rol de rapero gangster con pistola, había conseguido que nos hiciéramos sentir unos auténticos afortunados por presenciar el rap americano en estado natural. Y tanto que nos sentimos orgullosos y satisfechos. Tanto que, aún hoy, y seguro que por mucho tiempo, continuaremos making some noise.
Os pongo algunos temas de Termanology:
Y también de Anubis Metal Jack:
lunes, 15 de marzo de 2010
Pero las víctimas son ellos,claro.
El resto de la humanidad piensa que el Real Madrid salió ileso de una emboscada, que íbamos pensando en romper cabezas, y con la única meta de partir la pierna a Cristiano. Claro, el pucela, ese equipo tan violento cuyo objetivo es salir en los medios como sea. Me hacen reír. Pero me hacen reír cuando solamente resaltan del partido de anoche el pisotón del central blanquivioleta Nivaldo a CR9. Entrando en dicho lance, he de decir que me parece injustificable y merecedor de expulsión por hacer semejante barbaridad. Un acto que no puedo entender, y por el que se acrecentó aún más mi negativa de mantener a este jugador -que parecía apto-, en el equipo la próxima temporada.
Entrando en el partido. El Real Valladolid salió planteando un partido de contras, recuperando balones en el centro del campo con un buen Pelé y un, cada vez más sorprendente, Carlos Lázaro -que será uno de los pilares de la próxima temporada en segunda división o, si el milagro llega a Zorrilla, en la liga BBVA-. Las acciones se sucedían sobre todo en las bandas, y en la primera media hora, los locales fueron superiores. Pero el juego se calentaba. El partido se volvió bronco y llegó la pierna de Ronaldo para fusilar y terminar con el pucela. Y terminar con el juego aceptable que estaba desplegando hasta entonces. De ahí al final de la primera parte, el juego duro que ofrecía el Valladolid se unía al dominio que el equipo blanco comenzaba a tener. Bueno, era lo previsible. Lo que terminaría por matar al pucela fue el gol de Higuaín, como no, tras una jugada a balón parado. Y es que este tipo de acciones se han convertido, irremediablemente, en el punto débil del equipo vallisoletano. Ya en Bilbao, el primer gol del Athletic, obra de Toquero, llegó tras el lanzamiento de un córner; y rematando absolutamente solo, que tiene delito.
La segunda parte vivió un dominio madridista más marcado, salvo por alguna intervención del Real Valladolid, materializada en varios palos. Pero vivir de balones al palo…no aporta mas que lamentaciones. El partido continuó espeso, sin la fluidez que daría a un partido algo de vistosidad. En cambio, fue un partido físico, demasiado físico. Llegó el tercero del delantero argentino, que daba una diferencia holgada al Real Madrid. De nuevo, las debilidades en la defensa de los castellanos se hicieron notar, como no podía ser de otra manera durante esta temporada. Si estuviera Gª Calvo, otro gallo cantaría.Otro problema de la defensa es la falta de un líder que la organice, porque son un nefasto coladero. El gol de la honrilla, llegó de una forma ridícula y de rebote y puso el 1-3 en el marcador. Tras el tanto local el equipo pucelano intentó, de nuevo, tomar la iniciativa que durante la primera parte del encuentro tuvo; pero el Real Madrid, continuando también el juego férreo que el pucela imponía, anuló toda posibilidad de acercamiento en el marcador, y haciendo el tercero, por raso, Gonzalo Higuaín despejaba las dudas que pudieran surgir dentro del terreno de juego.
Saliendo del partido. El fútbol es, lamentablemente, negocio de muy pocos. Diría que hoy día, en la liga española, de dos equipos. Un bipartidismo en toda regla. Y es muy fácil pitar a un equipo grande cuando se enfrenta a uno modesto -que pese a históricos, siguen siendo modestos por su presupuesto y jugadores, como es el propio R.Valladolid, Celta, Racing,etc-. Los aficionados de los equipos económicamente importante, seguramente, llamen a esto último que digo 'el tópico de los envidiosos'. Pero realidad como un templo. Y Mejuto, no va a ser menos, aunque su particular día nefasto lo extendió no sólo al equipo local, sino también a los blancos, para sorpresa de algunos. Si bien debió pitar dos penalties al Real Valladolid que hubieran, probablemente, modificado el transcurso del partido, también debía de haber sido más taxativo con Nivaldo. Pero no lo vio. Y es que anoche no vio nada este colegiado. Y nosotros, los aficionados, desde la grada, viendo como, de nuevo, el fútbol y sus secuaces nos vuelven a dejar nuestra 'cartera' totalmente vacía. Como vacío se queda cualquier aficionado del pucela al ver que, a día de hoy, es imposible poder ilusionarse con el equipo; es imposible dar una sorpresa; y es cada vez más lejano poder conseguir la salvación. Pero las víctimas no son los aficionados del Real Valladolid que ven cada semana como, ya sea por deméritos propios o por manos arbitrales, su equipo no avanza. No. Las víctimas son los diarios nacionales -madrileños a destacar- que ven como tocan a su queridísima perla portuguesa, y sus también querídisimos aficionados cuyo equipo, a fin de cuentas, es líder de la Liga.
En fin, esto es el fútbol de hoy día.
Entrando en el partido. El Real Valladolid salió planteando un partido de contras, recuperando balones en el centro del campo con un buen Pelé y un, cada vez más sorprendente, Carlos Lázaro -que será uno de los pilares de la próxima temporada en segunda división o, si el milagro llega a Zorrilla, en la liga BBVA-. Las acciones se sucedían sobre todo en las bandas, y en la primera media hora, los locales fueron superiores. Pero el juego se calentaba. El partido se volvió bronco y llegó la pierna de Ronaldo para fusilar y terminar con el pucela. Y terminar con el juego aceptable que estaba desplegando hasta entonces. De ahí al final de la primera parte, el juego duro que ofrecía el Valladolid se unía al dominio que el equipo blanco comenzaba a tener. Bueno, era lo previsible. Lo que terminaría por matar al pucela fue el gol de Higuaín, como no, tras una jugada a balón parado. Y es que este tipo de acciones se han convertido, irremediablemente, en el punto débil del equipo vallisoletano. Ya en Bilbao, el primer gol del Athletic, obra de Toquero, llegó tras el lanzamiento de un córner; y rematando absolutamente solo, que tiene delito.
La segunda parte vivió un dominio madridista más marcado, salvo por alguna intervención del Real Valladolid, materializada en varios palos. Pero vivir de balones al palo…no aporta mas que lamentaciones. El partido continuó espeso, sin la fluidez que daría a un partido algo de vistosidad. En cambio, fue un partido físico, demasiado físico. Llegó el tercero del delantero argentino, que daba una diferencia holgada al Real Madrid. De nuevo, las debilidades en la defensa de los castellanos se hicieron notar, como no podía ser de otra manera durante esta temporada. Si estuviera Gª Calvo, otro gallo cantaría.Otro problema de la defensa es la falta de un líder que la organice, porque son un nefasto coladero. El gol de la honrilla, llegó de una forma ridícula y de rebote y puso el 1-3 en el marcador. Tras el tanto local el equipo pucelano intentó, de nuevo, tomar la iniciativa que durante la primera parte del encuentro tuvo; pero el Real Madrid, continuando también el juego férreo que el pucela imponía, anuló toda posibilidad de acercamiento en el marcador, y haciendo el tercero, por raso, Gonzalo Higuaín despejaba las dudas que pudieran surgir dentro del terreno de juego.
Saliendo del partido. El fútbol es, lamentablemente, negocio de muy pocos. Diría que hoy día, en la liga española, de dos equipos. Un bipartidismo en toda regla. Y es muy fácil pitar a un equipo grande cuando se enfrenta a uno modesto -que pese a históricos, siguen siendo modestos por su presupuesto y jugadores, como es el propio R.Valladolid, Celta, Racing,etc-. Los aficionados de los equipos económicamente importante, seguramente, llamen a esto último que digo 'el tópico de los envidiosos'. Pero realidad como un templo. Y Mejuto, no va a ser menos, aunque su particular día nefasto lo extendió no sólo al equipo local, sino también a los blancos, para sorpresa de algunos. Si bien debió pitar dos penalties al Real Valladolid que hubieran, probablemente, modificado el transcurso del partido, también debía de haber sido más taxativo con Nivaldo. Pero no lo vio. Y es que anoche no vio nada este colegiado. Y nosotros, los aficionados, desde la grada, viendo como, de nuevo, el fútbol y sus secuaces nos vuelven a dejar nuestra 'cartera' totalmente vacía. Como vacío se queda cualquier aficionado del pucela al ver que, a día de hoy, es imposible poder ilusionarse con el equipo; es imposible dar una sorpresa; y es cada vez más lejano poder conseguir la salvación. Pero las víctimas no son los aficionados del Real Valladolid que ven cada semana como, ya sea por deméritos propios o por manos arbitrales, su equipo no avanza. No. Las víctimas son los diarios nacionales -madrileños a destacar- que ven como tocan a su queridísima perla portuguesa, y sus también querídisimos aficionados cuyo equipo, a fin de cuentas, es líder de la Liga.
En fin, esto es el fútbol de hoy día.
viernes, 12 de marzo de 2010
El primer contacto con algo especial.
El primer contacto con las ondas, con micrófonos y cables, con un auditorio lleno a rebosar y un cartel inmenso en el que plasmado aparecía el logotipo de Cadena ser. Te hablamos a ti. Un primer paso que noté en cuanto me senté en una butaca de cine, mullida y comoda.Pero situada en un lateral del auditorio, lo que originó un importante riesgo de torticolis, que finalmente quedó en eso, en riesgo. Eso sí, el calor no me lo quitó nadie, quizá algo mitigado al desprenderme del jersey de pico que llevaba.
Qué curioso, estaba un poco nervioso. Como si tuviera que salir delante de tanta gente y dar mi opinión, con la famosa 'alcachofa' cerca de mi voz. Como si fuera yo uno de los protagonistas, o como si hubiera llegado el día de mi 'debut'. Sentía algo personal, especial. Me dí aún más cuenta de que eso era lo que yo quería hacer: radio. Enganchar a la gente a un transistor para escuchar lo que de mi interior sale, para interesarse por la actualidad, para criticarme y reír si así lo convienen. Pero no era mi turno.O mejor dicho, era el turno de escuchar, de aprender y disfrutar con algo que ojalá,en un futuro que no quiero aún vislumbrar, pueda ayudar a realizarme como persona. Es fantástico sentir que lo que haces es lo que has deseado desde pequeño -como es el caso del presentador del programa, que en una ocasión destacó que lo único que tenía claro en la vida era su vocación periodística-. En mi caso, desde que tenía pocos años, me gustaba escribir para plasmar cosas, lo que fuera, tanto sentimientos como información, opiniones, crónicas,etc. Porque pienso que no hay nada más fabuloso que escribir para alguien. Para alguien que al fijar sus ojos en tus palabras perciba sensaciones que le hagan pararse a pensar, o sencillamente formar una opinión sobre algo. Y si puedo llamar la atención, mejor. Pero llamar la atención en base a algo, dejando atrás habladurías sin sentido, carentes de significación.
Pero lo más fantástico es escribir libremente. Sin pensar que te 'juegas el puesto'; sin competir por hacer el mejor escrito, porque pienso que, si está claro lo que se quiere mostrar, esto llegará claramente al receptor del mensaje. Las ambigüedades restan eficacia, y siembran dudas en la persona que lo lee. (Oh dios, esto parece una clase de Comunicación e Información escrita, primer cuatrimestre del primer curso. Me noto peligrosamente influenciable).
Volviendo al día de ayer. Primera experiencia con la radio, al escuchar 'in situ' el programa de El Larguero,con la visita que muchos intuíamos, pero nadie sabía con exactitud, del seleccionador nacional Vicente del Bosque. Una entrevista amena, pese al carácter tímido y reservado del entrenador de la 'Roja'. Acto seguido, hizo acto de presencia un chaval cuyo sueño era rehabilitar deportistas. Un fisioterapeuta que vio truncado su sueño de seguir ejerciendo esa profesión cuando tuvo un accidente con su automóvil que le dejó tetrapléjico y limitado en muchos aspectos de la vida. Menos en el aspecto del vivir. Porque como él dijo: "siempre hay cosas que se pueden hacer en la vida, que no, y no por eso estás peor ni más triste". Un ejemplo de entereza y positividad que desde luego invita a tomar esa forma de pensar como la más apta. El programa siguió con el clásico debate de los jueves, en esta ocasión con las voces de dos profesores y dos alumnos - Lama, Guasch and Co. se tomaron la noche libre-, y con la entrevista a un icono del baloncesto femenino en España: Isa Sánchez: "un parto aprovechado" ( sin duda una expresión que tomaremos como referencia en un futuro, y que da mucho juego - más, desde luego, que el que da 'Pipita' a Cristiano-).
Para finalizar el programa, Manolete y los suyos nos informaron de los rumores del fútbol mundial - más que rumores, en su mayoría parecen invenciones para pasar un buen rato y reír. Que de todo tiene que haber,oye-. Nos ilustraron las portadas del próximo día y, como es obligado en El Larguero a la 1:30, Juanma Trueba cerró la emisión con su dulce, acertada y poética visión de lo acontecido en el día deportivo que terminaba. Según mi amigo Berni, una voz, la de Trueba, que se asemejaba bastante a la mía. Ya me gustaría.
La noche continuó como merecían las fiestas de Comunicación que se estaban celebrando. Mucho calor, y trajeados. Bueno, mejor término sería, -me perdone la Real Academia-, 'apijamados', puesto que un grupo numeroso nos vestimos con verdaderos pijamas que imitaban a los clásicos trajes gangsterinos. La noche terminó tarde, entre dolor de piernas y cansancio - pocas músicas me cansan más que el minimal que pude 'disfrutar' las dos últimas horas de fiesta de Comunicación-.
Y el día amaneció también tarde, pero con una noticia que provocó en mí una sensación de tristeza unida a una admiración, hasta ahora contenida, por el último mejor literato del siglo XX: Miguel Delibes. Su fallecimiento hará rellenar hojas de historia de literatura, como su vida ya lo ha ido haciendo. Y será recordado como defensor de Castilla, como un 'cazador de la lengua española y de las palabras', como una conjunción perfecta entre literatura y deporte. Y su mirada, que vivió mucho, suplo plasmar los vaivenes de la vida. Un hombre que siempre estará en el recuerdo.
Qué curioso, estaba un poco nervioso. Como si tuviera que salir delante de tanta gente y dar mi opinión, con la famosa 'alcachofa' cerca de mi voz. Como si fuera yo uno de los protagonistas, o como si hubiera llegado el día de mi 'debut'. Sentía algo personal, especial. Me dí aún más cuenta de que eso era lo que yo quería hacer: radio. Enganchar a la gente a un transistor para escuchar lo que de mi interior sale, para interesarse por la actualidad, para criticarme y reír si así lo convienen. Pero no era mi turno.O mejor dicho, era el turno de escuchar, de aprender y disfrutar con algo que ojalá,en un futuro que no quiero aún vislumbrar, pueda ayudar a realizarme como persona. Es fantástico sentir que lo que haces es lo que has deseado desde pequeño -como es el caso del presentador del programa, que en una ocasión destacó que lo único que tenía claro en la vida era su vocación periodística-. En mi caso, desde que tenía pocos años, me gustaba escribir para plasmar cosas, lo que fuera, tanto sentimientos como información, opiniones, crónicas,etc. Porque pienso que no hay nada más fabuloso que escribir para alguien. Para alguien que al fijar sus ojos en tus palabras perciba sensaciones que le hagan pararse a pensar, o sencillamente formar una opinión sobre algo. Y si puedo llamar la atención, mejor. Pero llamar la atención en base a algo, dejando atrás habladurías sin sentido, carentes de significación.
Pero lo más fantástico es escribir libremente. Sin pensar que te 'juegas el puesto'; sin competir por hacer el mejor escrito, porque pienso que, si está claro lo que se quiere mostrar, esto llegará claramente al receptor del mensaje. Las ambigüedades restan eficacia, y siembran dudas en la persona que lo lee. (Oh dios, esto parece una clase de Comunicación e Información escrita, primer cuatrimestre del primer curso. Me noto peligrosamente influenciable).
Volviendo al día de ayer. Primera experiencia con la radio, al escuchar 'in situ' el programa de El Larguero,con la visita que muchos intuíamos, pero nadie sabía con exactitud, del seleccionador nacional Vicente del Bosque. Una entrevista amena, pese al carácter tímido y reservado del entrenador de la 'Roja'. Acto seguido, hizo acto de presencia un chaval cuyo sueño era rehabilitar deportistas. Un fisioterapeuta que vio truncado su sueño de seguir ejerciendo esa profesión cuando tuvo un accidente con su automóvil que le dejó tetrapléjico y limitado en muchos aspectos de la vida. Menos en el aspecto del vivir. Porque como él dijo: "siempre hay cosas que se pueden hacer en la vida, que no, y no por eso estás peor ni más triste". Un ejemplo de entereza y positividad que desde luego invita a tomar esa forma de pensar como la más apta. El programa siguió con el clásico debate de los jueves, en esta ocasión con las voces de dos profesores y dos alumnos - Lama, Guasch and Co. se tomaron la noche libre-, y con la entrevista a un icono del baloncesto femenino en España: Isa Sánchez: "un parto aprovechado" ( sin duda una expresión que tomaremos como referencia en un futuro, y que da mucho juego - más, desde luego, que el que da 'Pipita' a Cristiano-).
Para finalizar el programa, Manolete y los suyos nos informaron de los rumores del fútbol mundial - más que rumores, en su mayoría parecen invenciones para pasar un buen rato y reír. Que de todo tiene que haber,oye-. Nos ilustraron las portadas del próximo día y, como es obligado en El Larguero a la 1:30, Juanma Trueba cerró la emisión con su dulce, acertada y poética visión de lo acontecido en el día deportivo que terminaba. Según mi amigo Berni, una voz, la de Trueba, que se asemejaba bastante a la mía. Ya me gustaría.
La noche continuó como merecían las fiestas de Comunicación que se estaban celebrando. Mucho calor, y trajeados. Bueno, mejor término sería, -me perdone la Real Academia-, 'apijamados', puesto que un grupo numeroso nos vestimos con verdaderos pijamas que imitaban a los clásicos trajes gangsterinos. La noche terminó tarde, entre dolor de piernas y cansancio - pocas músicas me cansan más que el minimal que pude 'disfrutar' las dos últimas horas de fiesta de Comunicación-.
Y el día amaneció también tarde, pero con una noticia que provocó en mí una sensación de tristeza unida a una admiración, hasta ahora contenida, por el último mejor literato del siglo XX: Miguel Delibes. Su fallecimiento hará rellenar hojas de historia de literatura, como su vida ya lo ha ido haciendo. Y será recordado como defensor de Castilla, como un 'cazador de la lengua española y de las palabras', como una conjunción perfecta entre literatura y deporte. Y su mirada, que vivió mucho, suplo plasmar los vaivenes de la vida. Un hombre que siempre estará en el recuerdo.
viernes, 12 de febrero de 2010
Todos saben que es una final.
Todos lo sabemos. Ellos, los jugadores, son conscientes de que el día de San Valentín va a acelerar corazones, incluso a los solteros. Es el partido del sí o del no; de sacar conclusiones positivas y negativas; de saber a qué vamos a jugar de aquí a final de temporada. Si ganamos salimos del descenso, y merced a los resultados que puedan sucederse en otros partidos que incluyen a rivales directos -y cada vez más directos como el Sporting de Gijón- podrá surgir un cambio más latente de lo habitual. Un cambio que aupe al equipo mentalmente hacia otro modo de encarar lo que resta de competición, que es mucho.
Pero lo importante, una de las claves para que el Real Valladolid se haga con el encuentro, es tomar la iniciativa. Tener posesión, y sobre todo, un dominio en el centro del campo, cuyo protagonismo es obligación de los Pelé, Lázaro o Rubio. Y por supuesto, una defensa bien colocada, que no deje espacios en los laterales -como en el partido ante el Valencia, en el que la banda derecha fue un auténtico coladero-, y que puedan sacar el balón jugado de la mejor forma posible. Si a estole unimos un sistema en el que jueguen dos puntas en lugar de uno solo -porque no hay nada más frustrante que ver a Costa desmarcarse sin sentido en busca de balones hacia ninguna parte- podremos aspirar a plantar cara; podremos aspirar a ganar e incluso convencer.
Lo crucial, lo que de verdad tenemos que tener en cuenta,es que los jugadores necesitan ayuda. La ayuda de miles de voces que al menos hagan que creen. 90 minutos en los que parezca que el equipo se juega ganar la liga, que lucha por algo nuevo, algo que provoque sonrisas. Aunque en el interior de cada aficionado reine la desconfianza, angustia y el miedo. En esos 90 minutos, tenemos que actuar si es necesario, para que no noten los futbolistas la ansiedad que muchos de los aficionados tienen y tenemos. A esto se le puede llamar orgullo.
El domingo es nuestra particular final. Tenemos que despojarnos de la careta del miedo y salir a morder, salir como si nos fuera la vida en ello, pese a que no siempre las cosas salen bien. Salir a darlo todo, a dejarnos la piel. Pero no sólo los jugadores -es su obligación,si bien no siempre la cumplen- sino también la afición. Disfrutemos del fútbol, pese a que últimamente no sea un ocio de alegrías.
Pero lo importante, una de las claves para que el Real Valladolid se haga con el encuentro, es tomar la iniciativa. Tener posesión, y sobre todo, un dominio en el centro del campo, cuyo protagonismo es obligación de los Pelé, Lázaro o Rubio. Y por supuesto, una defensa bien colocada, que no deje espacios en los laterales -como en el partido ante el Valencia, en el que la banda derecha fue un auténtico coladero-, y que puedan sacar el balón jugado de la mejor forma posible. Si a estole unimos un sistema en el que jueguen dos puntas en lugar de uno solo -porque no hay nada más frustrante que ver a Costa desmarcarse sin sentido en busca de balones hacia ninguna parte- podremos aspirar a plantar cara; podremos aspirar a ganar e incluso convencer.
Lo crucial, lo que de verdad tenemos que tener en cuenta,es que los jugadores necesitan ayuda. La ayuda de miles de voces que al menos hagan que creen. 90 minutos en los que parezca que el equipo se juega ganar la liga, que lucha por algo nuevo, algo que provoque sonrisas. Aunque en el interior de cada aficionado reine la desconfianza, angustia y el miedo. En esos 90 minutos, tenemos que actuar si es necesario, para que no noten los futbolistas la ansiedad que muchos de los aficionados tienen y tenemos. A esto se le puede llamar orgullo.
El domingo es nuestra particular final. Tenemos que despojarnos de la careta del miedo y salir a morder, salir como si nos fuera la vida en ello, pese a que no siempre las cosas salen bien. Salir a darlo todo, a dejarnos la piel. Pero no sólo los jugadores -es su obligación,si bien no siempre la cumplen- sino también la afición. Disfrutemos del fútbol, pese a que últimamente no sea un ocio de alegrías.
sábado, 26 de diciembre de 2009
Haris, la nueva referencia.
Llegó sin hacer ruido.Nació en Sarajevo, y tuvo que huir, junto con su familia, de las garras de la guerra. Es el problema de creer en algo. Quizá por ello creció confiando en sus posibilidades, luchando por conseguir lo que más quería, jugar al fútbol. Convertir las grandes jugadas que creaba en los campos de arena y barro en algo más, algo que hiciera dinero, que le diera éxito, que volviera loco a alguien más que a los chicos con los que jugaba. Que volviera loco a 20.000 voces. Ya asentado en Holanda, su calidad no pasó inadvertida, y fue fichado por el AZ Alkmaar. Disputo el Europeo sub'21, conquistándolo, y creando curriculum.
Pero el camino no iba a ser fácil, y con la llegada de Van Gaal al conjunto holandés las esperanzas de triunfar en el país donde se estaba formando como futbolista se disipaban, a la vez que un modesto club español, castellano, se había fijado en él. Ese club, el Real Valladolid, propuso un tiempo de prueba para confirmar la calidad que ya venía demostrando tiempo atrás. Los ojos del técnico pucelano, José Luis Mendilíbar se fijaban constantemente en él cuando pisaba el césped de entrenamiento, y esos ojos pudieron darse cuenta de que tenía algo especial que lo diferenciaba de la mayoría de futbolistas que estaban a su cargo. Algo especial a lo que se puede llamar gran técnica, visión de juego, zurda excelente y precisa, desparpajo, motivación; en general, buen juego ofensivo y manejo de balón. Pero el entrenador vasco, como buen analista, vio el lado negativo que un jugador joven, recién llegado a una liga netamente superior a la holandesa, poseía, y que debía pulir y dejar atrás si quería contar en sus planes, si quería dominar el centro del campo blanquivioleta. Ese lado negativo era su juego defensivo, mucho más débil que su faceta atacante.
El tiempo pasaba y la cara negativa de Haris era más común que sus destellos de clase. No contaba apenas para Mendilíbar. En efecto, no contaba.Pasado, ya que este fin de año, este tramo de temporada, está descubriéndose de nuevo al fútbol, a ese juego que de pequeño le hacía olvidar la dureza de una huída para salvar su vida, que le hacía sonreír sin pensar más que en disfrutar con el balón entre los pies. Este año le toca reivindicarse;modificar su posición inicial -la de mediocentro- para poder jugar más adelantado, dar el último pase, o, sencillamente, marcar. Este año es su año. El de soñar, como cuando era un niño. Y el de hacernos soñar, junto con el resto de la plantilla, con una temporada que puede ser más grata que las anteriores si terminan por definir, sobre todo, la línea defensiva y forman un medio centro fijo.
Pero el camino no iba a ser fácil, y con la llegada de Van Gaal al conjunto holandés las esperanzas de triunfar en el país donde se estaba formando como futbolista se disipaban, a la vez que un modesto club español, castellano, se había fijado en él. Ese club, el Real Valladolid, propuso un tiempo de prueba para confirmar la calidad que ya venía demostrando tiempo atrás. Los ojos del técnico pucelano, José Luis Mendilíbar se fijaban constantemente en él cuando pisaba el césped de entrenamiento, y esos ojos pudieron darse cuenta de que tenía algo especial que lo diferenciaba de la mayoría de futbolistas que estaban a su cargo. Algo especial a lo que se puede llamar gran técnica, visión de juego, zurda excelente y precisa, desparpajo, motivación; en general, buen juego ofensivo y manejo de balón. Pero el entrenador vasco, como buen analista, vio el lado negativo que un jugador joven, recién llegado a una liga netamente superior a la holandesa, poseía, y que debía pulir y dejar atrás si quería contar en sus planes, si quería dominar el centro del campo blanquivioleta. Ese lado negativo era su juego defensivo, mucho más débil que su faceta atacante.
El tiempo pasaba y la cara negativa de Haris era más común que sus destellos de clase. No contaba apenas para Mendilíbar. En efecto, no contaba.Pasado, ya que este fin de año, este tramo de temporada, está descubriéndose de nuevo al fútbol, a ese juego que de pequeño le hacía olvidar la dureza de una huída para salvar su vida, que le hacía sonreír sin pensar más que en disfrutar con el balón entre los pies. Este año le toca reivindicarse;modificar su posición inicial -la de mediocentro- para poder jugar más adelantado, dar el último pase, o, sencillamente, marcar. Este año es su año. El de soñar, como cuando era un niño. Y el de hacernos soñar, junto con el resto de la plantilla, con una temporada que puede ser más grata que las anteriores si terminan por definir, sobre todo, la línea defensiva y forman un medio centro fijo.
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